Baldosas amarillas.

Ella tenía pensado levantarse un día de estos y poner -por fin- orden en su vida. Re-amueblar todo ese mobiliario anclado en el pasado que estaba en el medio de todo aquel desastre. Abrir ventanas y derribar muros. Airear cada recoveco que se vestía de oscuridad. Dejar marchar toda aquella angustia. Barrer toda aquella ruina, que le nublaba hasta la mirada. Aquella mañana se vistió -como siempre- pero algo había cambiado. Se cortó el pelo, y le gustó. No había sentido nada, no sentía dolor cortando sus mechones -ojalá hubiera servido eso para la vida-. Y casi sin darse cuenta se había liberado de eso que le había estado atormentando tiempo atrás.

4 comentarios:

  1. Me gusta mucho, Albi. Cómo está escrito y lo que quieres decir con ello :)

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  2. Yo también querría pensar que con un par de mechones de pelo menos mi vida se encarrilaría mejor.
    Pero no tengo quejas en cuanto al texto. Siempre has valido para esto.

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  3. No se muy bien desde dónde he llegado hasta aquí, pero me gusta, me gusta como escribes. Hay como...paz en tus escritos.
    Te sigo, vale? Me iré pasando por aquí :)

    P. brujuladechocolates.blogspot.com

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  4. Me encanta este texto, de verdad, no solo cómo está escrito si no lo que dice, lo que tiene entre líneas.

    Más bonita no puedes ser!

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