La luz mortecina de la luna alumbraba la pequeña estancia mientras los recuerdos mórbidos le revoloteaban entre las pestañas, dejando la imaginación a merced de sus sueños caprichosos. Charice se movía inquieta entre las sábanas, tenía por costumbre soñar en vida y vivir en sueños, y ahora la realidad la azotaba con su lado más duro.

http://latidosmorbidos.blogspot.com/

1 comentario:

  1. Bonito texto, me ha emocionado, me ha hecho crecer mariposas en el estómago, he llorado con él y lo he imprimido para ponerle un altar con velas en mi habitación.

    HARTISTA!

    ResponderEliminar