A veces...

A veces va bien dejar el orgullo a un lado, dejar esa especie de ironía cargada de reproches que se ciñe sobre ti. Dejar ese dolor que se clava dentro. Dejar las miradas furtivas de esa especie de desprecio. Dejar el pasado atrás, aunque sólo la parte mala, quedarte con los buenos momentos. Dejar esos días en que ni siquiera querías ver a cierta gente. Dejar esa soledad que se apoderaba de ti y no hacías nada para que se largara. A veces, es suficiente con dejarlo todo atrás.



A veces basta con susurrar un par de palabras, callarte porque ya no puedes seguir hablando y abrazar a la persona que tienes delante.

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