"Nunca me podría acostumbrar a su ausencia. El silencio y el sonido de mi respiración entrecortada reinaron a falta de palabras. Era un dolor que no necesitaba de palabras, no había adjetivos, no tenía voz para definirlo, ni siquiera fuerzas. Se me encogía el alma cuando lo recordaba salir por aquella puerta y no volver. Se me encogía el corazón cuando cada noche me preguntaba que había sido de él, con quien estaría y dónde, si seguía vivo. La incertidumbre había reinado esos últimos cinco años, cuando la soledad y el frío habían sido el pan de cada día, cuando todos se mordían la lengua para no hablar del tema, para no hablar del horror, porque se creía que si no hablabas tarde o temprano acabarías olvidando, pero no, un dolor así nunca se olvida, no aprendes a vivir con él, no puedes pasear con él, no puedes darle la mano, no puedes hablarle, simplemente puedes intentar acostumbrarte a él."

2 comentarios:

  1. La última frase me recuerda a un trozo de "Lo que perdimos", de Catherine O'Flynn, que dice una cosa parecida sobre el dolor y la pérdida... es muy bonito, Alba :)

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  2. muy bonito, si señor! es de algún libro o película? ;)

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