-¿Recuerdas? ¿Recuerdas aquellas tardes de Diciembre? Cuando me preparabas chocolate caliente en aquella cafetera ya con algunos años. Cuando el sol se iba demasiado pronto, cuando se nos hacía demasiado corto el día. Cuando me quería dar cuenta, ya nos estábamos despidiendo. Eso sí, allí estabas al día siguiente, puntual. Cuando la música de la radio era solo un murmullo, que no conseguía silenciar mis latidos acelerados. Ese corazón que se aceleraba solo porque tú estabas cerca. Cuando tu nariz y tus mejillas se enrojecían a causa del frío, cuando sonreías y mirabas de soslayo. –Él miró, con los ojos empapados de recuerdos. Y el corazón de ella se volvió a acelerar, después de todo, incluso aunque lo creía muerto, roto, después de todo seguía latiendo- No he vuelto a tomar chocolate caliente desde entonces.

(y aquel fue nuestro Diciembre.)

3 comentarios:

  1. que bonito es cuando se acelera :)

    y yo que pensaba que era café... resulta que todo es cosa del chocolate caliente.

    (ah! y gracias por tus palabras, guapa)

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  2. Me encanta(s). Te per-sigo.


    Pd: ¿Por quién gritaba? Lo sé y tu no, no preguntabas, tú nunca, no...

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