-¿Me quieres? –susurró su voz entrecortada y con cierto temor.
-No –entonces sus ojos adquirieron ese brillo que solo se adquiere cuando las lágrimas abrazan los ojos- No te quise, ni te quiero, ni te querré –aquellas alturas ya sentía como la luna se había caído del cielo- por la simple razón que contigo el tiempo parece no existir, ni pasado, presente ni futuro. Contigo todo eso está demás. Solo estás tú y el verbo amar. Conjúgalo como quieras. –entonce sus manos acariciaron su rostro. La yema de los dedos dibujó su contorno mientras que miles de suspiros nacían y morían en su interior. Entonces, sus labios rozaron levemente los suyos. El principio del fin. En cierto modo, el fin del tiempo. El fin del tiempo malgastado. Solo él y el verbo amar.

(Yo mataré monstruos por ti.)

5 comentarios:

  1. Sólo él, el verbo amar y un Starbucks.

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  2. es como no saber que decir y cuando se te queda la boca sin saliba. me gusta el texto

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. Pues estudio comunicación audiovisual, ya e smi ultimo año!! que ganicas de acabar! y tu? a que te dedicas?

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