A Emily no le gustaban las despedidas, aunque ya había sufrido unas pocas en su vida. Tampoco le gustaban sus ojos, ni como la miraban, le hacían sentir culpable. Le gustaba su cámara e ir a la librería. No le gustaba su sonrisa, hacía que su corazón se acelerara. Tampoco le gustaba lo que sentía, ni la confusión que creaban sus sentimientos. No le gustaba tener esa sensación de que todo había terminado y de que él nunca volvería. Le gustaba el café por la mañana y mirar la vida pasar. Aunque no le gustaba como su vida se escapaba con cada suspiro. Le gustaban muchas cosas, pero odiaba su ausencia.

5 comentarios:

  1. Las despedidas en las que se escapa la magia de los momentos..esa que resbala y desaparece por las alcantarillas.

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  2. se acerca el frío, el otoño, las hojas secas en el suelo de nuestra ciudad :)

    (qué harás este año?)

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  3. otoño huele a despedidas, a melancolía. A pasado. por que?

    :)

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  4. que buena foto, me gusta mucho el escrito también
    cuidate!, un beso :* y dde paso me hago seguidora de tu blog

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  5. ¿A quién le gustan las despedidas?


    miau
    en
    un
    tiovivo

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