Sus dedos repiqueteaban con nerviosismo la madera reconcomida por el tiempo. Sus pies bailoteaban impacientes. Finalmente se levantó, cuando sentía aquel característico nudo en la garganta no podía estarse quieta. Alguien pasó por su lado, sus hombros chocaron. Se estremeció, era la sensación de contacto. Suspirando se sentó de nuevo en aquel banco. Miró a ambos lados, ni rastro. La leve brisa hizo bailar sus cabellos exactamente en el mismo momento que ella intentaba desengañarse. Él no estaba, era simple. Aunque difícil de asimilar. Se encontraba en una ciudad que no era la suya, entre una gente totalmente desconocida. Se miró las uñas, se levantó de nuevo. ¿Qué podía hacer en una cuidad como aquella?

4 comentarios:

  1. uuuuuh!! este trozo hace mucho jajajaja quizás tenga su contraste en el mío, o quizás no... depende si queda suficientemente bien XDD

    Gracias por comentarme, enhorabuena eres la única! jajaja

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  2. Las cosas simples suelen ser las más difíciles de asimilar.

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  3. Los sentidos a veces nos engañan y otras nos hacen los mejores regalos.
    Un Saludito Alba!!! ;)

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