Encendió el cuarto cigarrillo de la noche. Sentía como con cada calada se fumaba su vida. En la penumbra de la habitación se sorprendió imaginándosela. Quizás con la vana esperanza de que saliera de algún rincón y con su enorme sonrisa le dijera entre risas que todo había sido una simple broma. Pero las cosas no eran tan fáciles, no bastaba con imaginárselo. Suspirando apagó el cigarrillo contra el cenicero, a los dos segundos ya tenía otro en la boca. Decían que la causa más común de que la gente fumara era la ansiedad. Y a veces esa ansiedad se debía a la soledad. Ese era su caso.

1 comentario:

  1. Me imagino este fragmento en muchas situaciones diferentes, aunque una gana. Sin dudarlo.
    Me gusta (: como todos. Cuando escribas uno que no me guste nadanadanada te lo haré saber y bien! que te reconcomerá XDDD

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