El mar se extendía delante de sus ojos, esos ojos casi con el mismo tono azulado. Recordó como las olas tímidas mojaban sus pies inquietos. Como la brisa hacía bailar su cabello y como el ruido de las olas al romper no podía ahogar su risa. Recordó como sus huellas en la arena se borraban a su paso. Clavó la mirada en el horizonte, la inmensidad del mar lo arropaba. De repente todo aquello se le hizo demasiado extraño, demasiado grande, demasiado vacío. El mar perdía su sentido si ella no estaba allí para contemplarlo. Suspirando se dio media vuelta y comenzó a caminar, de inmediato sus huellas se borraron mientras las olas repicaban en su interior.

¿A que no sabes dónde he vuelto hoy?

4 comentarios:

  1. No puede acabar mal. No... seguro que ella vuelve y son felices! :___

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  2. Todo te recuerda a ÉL porque está escrito expresamente para causar eso jajajaja
    Tus textos me provocan lo mismo, aunque quizás en diferente intensidad (:

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  3. es lo que pasa con los lugares... que no existen por si solos, sólo existen en un momento concreto del tiempo.
    por eso hay sitios que ya no tienen sentido,cafés vacíos, llenos de gente... por eso mi ciudad está vacía y hace frío como en el ultimo agosto.

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  4. el mar es más bonito si se mira en los ojos del otro. De la mano. mientras el aire sopla. Y te mojas los pies. Y sus brazos te rodean.

    pero a veces, esas cosas sólo se tienen en nuestra imaginación...

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