El calor le azotaba las mejillas, sintiendo como se le incendiaba la cara. La plaza estaba abarrotada de gente pero eso no le impidió contemplar la belleza que ésta le atorgaba. Bebió de su botellín de agua. Jadeando cogió aire en brandes bocanadas. Hacía tan solo diez minutos que le había llegado aquella nota, ahora escudriñaba a toda la plaza con sus ojos claros relucientes por los rayos del sol. Se acercó a la fuente que reinaba la plaza y se sentó, introdujo los deditos en el agua fría. Suspirando se dio por vencida, él ya se habría marchado, no había ni rastro de él. Sintió que algo, más bien alguien, le rozaba el hombro, un gesto involuntario, no se molestó en girarse.
-Te he echado de menos –susurró aquella voz por fin, ella no se giró, reconocería su voz aunque ésta se ahogara entre otras mil. El corazón se le encogió y media sonrisa asomó en sus labios.

3 comentarios:

  1. aaaaaaah!! es que no puedo! sólo tengo un pensamiento en la cabeza. Lo consigues eh! que lo consigues jajajaja
    Estos fragmentos son pequeñas partes que al final formarán parte de ella... sea como sea, ya verás.

    ResponderEliminar
  2. La foto por cierto, una PASADA!

    ResponderEliminar
  3. Que les den a los candados... sabemos quienes son sus peores enemigos jejejej XD

    ResponderEliminar