donde soliamos gritar.



El vapor del humeante café le empañó las gafas. Su visión se emborronó, apartó la taza de sus labios, la dejó en la mesa y de nuevo recuperó la visión. Esbozó una sonrisa cuando sus ojos se clavaron en los de la persona que tenía delante. Una mirada de compenetración le abrumó, sintió electricidad por su cuerpo. Con un incendio recorriendo por su espalda se levantó, le tendió la mano, ella la aferró con fuerza y salieron corriendo de la cafetería, se olvidaron de pagar. Con las gotas de lluvia azotando en sus mejillas sonrojadas esquivaron a la ciudad. Esa ciudad ajena a todo lo que su interior sentía. Sin rumbo fijo pero con los dedos entrelazados recorrieron la ciudad, hasta que ésta se agotó a sus pies. Delante suyo se extendía la inmensidad del mar, estaban empapados. La plataforma de madera estaba desierta, solo se escuchaba el repicar de la lluvia al caer y sus respiraciones jadeantes. Se miraron y gritaron hasta que se quedaron sin aire. De nuevo apareció una sonrisa en su cara.

4 comentarios:

  1. "Érase una vez un príncipe que quería casarse con una princesa, pero que fuese una princesa de verdad. En su busca recorrió todo el mundo, mas siempre había algún pero. Princesas había muchas, mas nunca lograba asegurarse de que lo fueran de veras; cada vez encontraba algo que le parecía sospechoso. Así regresó a su casa muy triste, pues estaba empeñado en encontrar a una princesa auténtica.
    Una tarde estalló una terrible tempestad; sucedíanse sin interrupción los rayos y los truenos, y llovía a cántaros; era un tiempo espantoso. En éstas llamaron a la puerta de la ciudad, y el anciano Rey acudió a abrir.
    Una princesa estaba en la puerta; pero ¡santo Dios, cómo la habían puesto la lluvia y el mal tiempo! El agua le chorreaba por el cabello y los vestidos, se le metía por las cañas de los zapatos y le salía por los tacones; pero ella afirmaba que era una princesa verdadera.
    "Pronto lo sabremos", pensó la vieja Reina, y, sin decir palabra, se fue al dormitorio, levantó la cama y puso un guisante sobre la tela metálica; luego amontonó encima veinte colchones, y encima de éstos, otros tantos edredones.
    En esta cama debía dormir la princesa.
    Por la mañana le preguntaron qué tal había descansado.
    - ¡Oh, muy mal! - exclamó -. No he pegado un ojo en toda la noche. ¡Sabe Dios lo que habría en la cama! ¡Era algo tan duro, que tengo el cuerpo lleno de cardenales! ¡Horrible!
    Entonces vieron que era una princesa de verdad, puesto que, a pesar de los veinte colchones y los veinte edredones, había sentido el guisante. Nadie, sino una verdadera princesa, podía ser tan sensible.
    El príncipe la tomó por esposa, pues se había convencido de que se casaba con una princesa hecha y derecha; y el guisante pasó al museo, donde puede verse todavía, si nadie se lo ha llevado.
    Esto sí que es una historia, ¿verdad?."


    Cuando ví el blog por primera vez pensaba que el nombre sería por el cuento que te he puesto (no me preguntes porqué). Pero veo que no, Love Of Lesbian ha dejado una gran huella en tí. No sólo por el nombre, sinó por tu relato (que te pillé! xd, pero no estoy diciendo que no tengas imaginación eh! al contrario!). :D

    ahora sólo queda decir: 1 GUISANTE! hahahah

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  2. El texto precioso. Una bonita manera de imaginar esa canción también, al final de la plataforma con el mar delante y la ciudad a sus espaldas! :)
    He vuelto! y no creo que me vaya por mucho más jajaja y si claro que puedes unirte a la fiesta Alba! tooodo el mundo puede XD

    :***

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  3. Me encanta. Todo tu blog tiene mensajes de Love of Lesbian, es mi grupo favorito.
    El texto es sencillamente precioso.

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  4. aiii! yo te llevaba! pero claro...

    aún hay gente que revende entradas... así que si quieres (y tienenes unos 200 euros) ya sabes! :)
    FUF, esque si estubiesemos en un hotel podrías venir el dia de KOL o cualquier otro... :__

    [ m... creo que tengo que escuchar la canción muchas veces más pues xd ]

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