Todavía huele a ti. Suspiros y luego más suspiros. Suspiros de un corazón herido. Maldito corazón. Se altera, derecha e izquierda, mira y vuelve a mirar, no vaya ser que aun le encuentre cerca. Se deshace de esa idea en cuanto la vuelve a pensar. ¿Cómo va a estar a su lado si ni siquiera está? Decide levantarse, al fin y al cabo ya le están gritando que baje a desayunar. Se enfunda los vaqueros y salta las escaleras de dos en dos. Traga literalmente el desayuno, zumo de naranja y tostadas y se pregunta si algún día habrá algo diferente para desayunar, lamentablemente ya sabe la respuesta. Sale de casa dejándola a sus espaldas.
Quizás para algunos este texto no signifique mucho, pero para mí si, y espero que para ti también.

3 comentarios:

  1. Otro guisante!! jajajaja
    Me suena muchisimo pero ahora no caigo... mmm!

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